Las polémicas designaciones de los árbitros Tom Ovrebo, Massimo Busacca y Martin Hansson, gracias a la permisiva FIFA.
El sol implacable de enero que tanto benefició a nuestras costas y sus turistas también derritió, desgastó, algunos conceptos y ciertas palabras.
Los cordobeses pagamos impuestos y tarifas más altos, subsidiamos los medidores que debía instalar por su cuenta la concesionaria del agua y, por si todo esto fuera poco, pasamos seis horas en los días más inclementes del verano sin electricidad.
El mejor jugador del mundo es argentino, se siente argentino y, aunque algunos lo condenen por traición a la patria sueña con darle el Mundial a sus compatriotas. Si lo logra, tal vez los dueños del argentinómetro le fabriquen un altar.