En una audiencia llevada a cabo el día de hoy en los Tribunales Provinciales de San Lorenzo, la jueza Griselda Strologo resolvió homologar el procedimiento abreviado propuesto por la Fiscalía, que fue aceptado por la Defensa, condenando a Aldana Ansaldi por los delitos de abandono de persona y privación ilegítima de la libertad en concurso ideal.
La sentencia impuso una pena de 2 años de prisión de ejecución condicional, además de la inhabilitación por un plazo de 3 años para ejercer funciones docentes.
/Inicio Código Embebido/
Radioinforme 3 Rosario Una docente de San Lorenzo fue aprehendida luego de dejar a tres menores con trastorno del espectro autista solos en una ludoteca. Había altas temperaturas y tijeras sobre la mesa.
/Fin Código Embebido/
El hecho que originó la causa ocurrió el 31 de enero de 2025, alrededor de las 16:30, cuando Aldana Ansaldi, titular de una ludoteca para niños en las inmediaciones de Dorrego al 2100, en San Lorenzo, dejó a tres menores a su cuidado en una situación de riesgo.
Según el relato del fiscal Maximiliano Nicosia Herrero, Ansaldi, quien además se desempeñaba como terapeuta de los niños, abandonó el lugar, cerró la puerta con llave y bloqueó los accesos, dejando a los niños, quienes no eran capaces de valerse por sí mismos, en un estado de total desamparo.
/Inicio Código Embebido/
Radioinforme 3 Rosario Griselda Strologo subrayó que el lugar presentaba "elementos cortantes, agua caliente y situaciones que agravan el hecho".
/Fin Código Embebido/
La Fiscalía atribuyó a la acusada el haber puesto en peligro la vida y la salud de los menores, quienes quedaron enclaustrados en el establecimiento por un mínimo de 45 minutos.
Durante este tiempo, los niños no pudieron salir ni recibir ayuda, lo que constituyó una clara violación de su derecho a la libertad y seguridad, resultando en una privación ilegítima de la libertad.
La situación culminó cuando personas ajenas al establecimiento lograron ingresar y prestar auxilio a los menores. La acusación destacó que la conducta de Ansaldi fue especialmente grave dada su responsabilidad como cuidadora de los niños, quienes se encontraban bajo su supervisión profesional.
Como parte de la condena, la jueza estableció una serie de reglas de conducta para la condenada, entre las que se incluyen: fijar un domicilio, someterse al cuidado de la agencia de medidas no privativas de libertad, abstenerse del consumo de estupefacientes y del abuso de bebidas alcohólicas, y la prohibición de portar armas de cualquier tipo.
Además, se le impuso la obligación de someterse a un tratamiento contra el consumo problemático de estupefacientes bajo internación residencial, y la prohibición de acercarse a las víctimas o tener cualquier tipo de contacto con ellas.