La larga historia de la impunidad guerrillera
25/03/2025 | 14:55Redacción Cadena 3
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Audio. La marcha del 24 de marzo y el debate sobre la memoria histórica en Argentina
Ahora país

La marcha del 24 de marzo en Argentina destaca la capacidad de movilización del peronismo y de otros sectores que valoran la memoria histórica. Este evento no solo refleja un respeto hacia el pasado, sino también un interés renovado por parte del gobierno en reabrir causas emblemáticas relacionadas con los crímenes de las organizaciones guerrilleras.
El gobierno ha ordenado desclasificar archivos de la ex Side sobre la represión ilegal, un paso significativo en la búsqueda de justicia. Sin embargo, es crucial recordar que antes de 1976 ya había juicios contra guerrilleros que cometieron crímenes. En 1973, el peronismo dictó una amnistía que liberó a miles de presos, pero también se llevaron a cabo juicios en los primeros años de la década del 70.
Con el regreso de la democracia en 1983, el presidente Raúl Alfonsín derogó la auto-amnistía dictada por la dictadura militar y promovió el juzgamiento tanto de comandantes de la dictadura como de jefes guerrilleros. Sin embargo, el indulto de 1990 por parte de Carlos Menem complicó el panorama, ya que se perdonó a muchos guerrilleros y militares condenados.
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A partir de 2004, bajo la presidencia de Néstor Kirchner, se reabrieron juicios y se realizaron condenas por crímenes de la dictadura. Sin embargo, el kirchnerismo encontró un atajo legal para evitar el juzgamiento de los crímenes guerrilleros, considerándolos crímenes comunes y no de lesa humanidad, lo que permitió que muchos de estos delitos prescribieran.
El reclamo de justicia por parte de familiares de víctimas de guerrilleros continúa. Casos emblemáticos, como el del Capitán Viola y el Teniente Coronel Larrabure, simbolizan la lucha por el reconocimiento de estos crímenes.
La justicia argentina enfrenta el desafío de reabrir estas causas y clasificar los delitos de las organizaciones guerrilleras como crímenes de lesa humanidad.
Hoy, el gobierno de Javier Milei se enfrenta a la historia al intentar juzgar a las cúpulas guerrilleras. La memoria de estos eventos sigue viva en la sociedad argentina y el reclamo por justicia persiste, mientras la historia continúa su curso con puntos suspensivos.