La protesta barrabrava, último capítulo de la violencia peronista
13/03/2025 | 12:49Redacción Cadena 3

Nos encontramos en una encrucijada donde la violencia y la impunidad parecen haberse naturalizado en nuestra sociedad. A lo largo de los años, hemos desarrollado una especie de apatía hacia estos sucesos, un acostumbramiento que nos hace doler menos de lo que debería.
La noticia de que un grupo de barrasbravas se involucra en manifestaciones, aunque lo envuelvan en un formato presuntamente creativo, debería indignarnos, pero parece que hemos perdido esa capacidad de asombro. ¿Hasta cuándo permitiremos que estas agrupaciones, consideradas como asociaciones ilícitas, actúen con total impunidad?
Es fundamental cuestionar si algún gobierno, sea este o el que venga, se atreverá a enfrentar la historia de las barras bravas. La realidad es que cada una de estas agrupaciones opera como un verdadero cartel delictivo, involucrándose en actividades que van desde el robo hasta la extorsión, y desde la venta de drogas hasta la manipulación política.
Los incidentes del miércoles, donde algunos barras bravas se presentaron con camisetas que los identificaban, es un claro ejemplo de cómo se instrumentaliza la violencia para fines políticos. ¿Acaso llegamos a un punto donde la represión se convierte en un espectáculo más, donde todos parecen ser parte de un mismo grupo?
La aparición de Mario Eduardo Firmenich, un personaje que representa uno de los capítulos más oscuros de nuestra historia, en un video apoyando la manifestación en favor de los jubilados, es un reflejo de la hipocresía que permea nuestro entorno político.
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A través de un video que se viralizó en redes sociales, el ex líder de Montoneros, Mario Firmenich, llamó a participar de la marcha de los jubilados y destacó el rol de las hinchadas de fútbol en la movilización. Una muestra de cómo desnaturalizar una legitima protesta. "Los… pic.twitter.com/5UThGx10iD
— Hechos y Derecho (@Hechosanderecho) March 13, 2025
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Su presencia en ese contexto no es casual; resulta evidente que la intención detrás de estos actos es generar caos y confusión. Cristina Kirchner, en su afán por cohesionar fuerzas que se le escapan, parece estar utilizando esta estrategia del miedo y la violencia como un medio para consolidar su poder, en el que ella actúa como la única interlocutora.
El arreglo con los barrabravas se asemeja a un pacto oscuro, donde se acepta la violencia como parte del juego político. ¿Quién puede creer que estos grupos se han convertido de repente en defensores de causas nobles? Solo alguien con una gran desfachatez podría intentar convencernos de tal cosa.
Estamos ante un escenario donde la violencia se convierte en un tema recurrente, desplazando otros problemas que deberían ser prioritarios. La provocación de la violencia es un acto deliberado que tiene consecuencias devastadoras, como lo demuestra el caso de un fotorreportero, Pablo Grillo, que se encuentra entre la vida y la muerte.