Banco Nación: sociedades anónimas para terminar con la caradurez
26/02/2025 | 11:57Redacción Cadena 3

El juez federal de La Plata, el ultrakirchnerista Alejo Ramos Padilla, dictó una medida cautelar que frenó la transformación del Banco Nación en sociedad anónima. Lo hizo a pedido del jefe de la Asociación Bancaria, el también diputado ultra "K", Sergio Palazzo.
Y da una serie de argumentos jurídicos con los cuales busca saltear lo que dicen tanto el mega DNU de Milei al inicio de su gestión como la ley bases.
Más allá de estas cuestiones jurídicas, el juez le pide al gobierno que detalle cuál es el interés público de haber ordenado que todas las sociedades del Estado, mixtas o no, nacionales, provinciales o municipales, se transformen en sociedades anónimas.
Acá se lo vamos a explicar. El DNU y la ley Bases elimina las figuras jurídicas bajo las cuales presidentes, gobernadores e intendentes han inventado cientos de empresas estatales, con las que crearon verdaderos elefantes blancos tremendamente ineficientes que tienen tres efectos perniciosos.
Uno, terminan costándole al fisco fortunas que los ciudadanos tienen que bancar con impuestos o con inflación.
Dos, reciben enormes privilegios que terminan impidiendo el desarrollo y la competencia de empresas privadas que podrían hacer lo mismo sin subsidios ni privilegios.
Tres, son un escape que les permite a los políticos populistas mantener un doble discurso, un nivel enorme de hipocresía y no asumir la realidad.
Les doy un pequeño ejemplo. Cuando Milei asumió y cortó de cuajo los subsidios al transporte urbano, en La Rioja eso significó el final para la empresa privada que daba el servicio. El gobernador Ricardo Quintela no quería asumir el costo político de subir el boleto y el sistema no dio para más. ¿Qué hizo Quintela? Estatizó el servicio creando un ente estatal que se hizo cargo.
¿Cuáles eran las ventajas? Simple. Por empezar, hubo despidos y retiros. Pero, más importante, los choferes se transformaron en empleados públicos y dejó de regir para ellos el impagable convenio de la UTA. Dejaron de regir en La Rioja los aumentos pactados por UTA en Buenos Aires. En ese momento, justo había uno de esos aumentos. En La Rioja no corrió. Y los salarios de los choferes riojanos quedaron a la mitad del resto.
Sin embargo, Quintela se sigue vendiendo como el campeón de los principios peronistas, donde la ultraactividad de los convenios únicos son lo más sagrado del altar de la CGT. La UTA ni chistó. Total, en el resto del país nadie se entera. Hipocresía máxima. Lo que es bueno para una empresa estatal riojana no lo es para cientos de empresas de transporte de todo el país.
Con unos, complicidad, porque es un compañero peronista y no se nota mucho. Con los demás, paro salvaje. Caradurismo puro.
Hace poco, un medio muy progre y kirchnerista alineado con Axel Kicillof, a su vez aliado de Quintela, tituló con bombos y platillos "La Rioja tiene el boleto más barato del país". Sí, porque despidió choferes y les bajó los salarios a la mitad. El resto del país podría hacer lo mismo si la realidad que se asumió en La Rioja se asumiera para todos.
Otros privilegios de sociedades del Estado y sus variantes: tener al Estado como cliente cautivo por razones políticas (con lo cual las empresas privadas se quedan sin ese cliente aunque sean mejores), no pagar impuestos que a las privadas no se les perdonan, subsidios explícitos o encubiertos que las privadas no reciben.
Todo esto impide el desarrollo del sector privado. El caso emblemático es Aerolíneas Argentinas. ¿Cómo van a competir aerolíneas privadas con una empresa estatal que recibe 600 millones de dólares al año para quemar?
Milei no ordenó privatizar el Banco Nación ni exige que, por ejemplo, Córdoba privatice Epec. Sólo exige que se transformen en sociedades anónimas, para que dejen de recibir privilegios y para que cumplan las exigencias rigen para el resto de las empresas: presentar balances en tiempo y forma, ser auditadas en forma independiente, pagar los impuestos que paga cualquier hijo de vecino y transparentar los subsidios que reciben. Para que dejen de ser un obstáculo al desarrollo impidiendo la competencia de privados. Y para que el inmenso Partido del Estado de los Quintela y sus amigos sindicalistas y empresarios dejen de vivir en un reino de hipócritas que piensan una cosa, dicen otra y hacen otra. E impiden que se deroguen pésimas leyes que rigen para los demás mientras ellos se las sacan de encima cuando les conviene.